Y sin siquiera darme cuenta ya lo sé todo. Pero siento que no debería. Que todavía no. Sin embargo no puedo dejar de saberlo.
Se me estruja el pecho al saber que un día voy a hacerme mayor. Y que con el tormento probablemente seamos mejores amigos, y que con el contento capaz que no tanto. Porque creo que enamoré a la pena, en vez de a la alegría, y quizá yo me enamore también en el trayecto.
Y me araño el pecho, procurando descuajar un poco de dolor, porque duele mucho, y recién inicia la travesía. Mañana cuando el sol nazca ya no brillará por mí, porque ya no quiero que amanezca. Porque me da pavor afrontar otro día sabiendo que tendré que afrontar el resto de mi vida.
Ni siquiera sé quien soy ¿cómo voy a saber qué ser?