Y pensé que quizá, había sido tan mezquina, pérfida y cruel que Dios creía que matarme no sería suficiente, quizá Dios creía que merecía un peor castigo, así que me condenó a vivir esta farsa inútil. Donde solo sabemos padecer de dolores y hacer doler. Y cuando creíamos que estábamos sacando la cabeza fuera del pozo, caemos en picada, pero esta vez, mucho más abajo.
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