Vemos las partes más profundas de la gente. Anhelamos sus almas, sus pensamientos, sentir su columna, inhalar las palabras que ellos respiran.
Vemos más en las personas por lo que sabemos de nosotros mismos.
Creo que nos enamoramos de personas como nosotros, personas con hermosas palabras, pensamientos, miradas a los extraños y arte. No podemos simplemente despertarnos en la mañana e ir a trabajar. Queremos recostarnos en la cama, contar las pecas sobre nuestros hombros, cuantas veces una gota golpea la ventana.
Respiramos diferente. Nuestros objetivos están por fuera de la belleza, no podemos conformarnos con cualquier persona distinta. Tiene que ser una persona en la que hallemos belleza. Alguien que piense, sienta y se cuestione tan conspicuamente como a veces lo hacemos.
Creo que nos enamoramos de personas parecidas a nosotros. Porque entienden, aprecian, se relacionan y comprenden la forma en la que experimentamos y sentimos. Y creo que eso es importante.
Ellos dicen que los opuestos se atraen, como imanes, son halados, de diferentes lugares, para terminar juntos. Pero nosotros no necesitamos opuestos, o fuerzas magnéticas. Nosotros estamos del mismo lado, norte o sur, no necesitamos ser arrastrados juntos, ya estamos ahí.''
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